
Sincera y Fraternalmente
Eli
La Ley del Servicio rige el futuro. En la antigüedad el aspirante se dedicaba a servir a su propia alma, poniendo el énfasis sobre la propia salvación individual, siendo lo único que consideraba. Luego vino el período en que el servicio al Maestro ya la propia alma se consideraba de primordial interés; se servía al Maestro y se acentuaba el deber hacia él, porque contribuía a la salvación del individuo. Hoy se emite una nueva nota - la nota del progreso sirviendo a la raza y practicando el olvido de sí mismo.
Algún día llegarán a comprender que la Ciencia del Servicio tiene mayor importancia que la Ciencia de la Meditación, porque el esfuerzo y la ardua actividad del discípulo servidor evocan los poderes del alma, hace de la meditación un requisito esencial y es el método - más avanzado que cualquier otro - para invocar a la Tríada espiritual, intensificar la vida espiritual, forzar la construcción del antakarana y conducir a una serie graduada de renunciamientos hasta llegar a la Gran Renunciación, que libera al discípulo para toda la eternidad.
Eli
Al Maestro no le interesa la fuerza oposición mundana del trabajador, ni la cantidad de personas que se reúnan alrededor de su personalidad, sino los móviles que impulsan su actividad y el efecto que su influencia ejerce sobre sus semejantes.
El verdadero servicio es la emanación espontánea de un corazón amoroso y de una mente inteligente, el resultado de hallarse en el lugar correspondiente y permanecer en él; el producto de la inevitable afluencia de la fuerza espiritual y no de la intensa actividad en el plano físico; es el efecto del hombre cuando expresa lo que en realidad es, un divino Hijo de Dios, y no el efecto estudiado de sus palabras o actos.
Un verdadero servidor reúne alrededor de él, a quienes es su deber servirlos y ayudarlos por medio de la fuerza de su vida y su personalidad espiritualizada, y no por sus pretensiones o aseveraciones orales. Sirve olvidándose de sí mismo, sigue su camino abnegadamente, no piensa en la magnitud o el fracaso de sus realizaciones, ni tiene ideas preconcebidas de su propio valor o utilidad. Vive, sirve, trabaja y ejerce influencia, sin pedir nada para el yo separado.
Eli
Todos tenemos ciertos ideales que pueden yacer adormecidos en nuestra consciencia Estos ideales, normas, modelos absolutamente perfectos, pueden haber sido forjados por nosotros mismos, construidos por medio del estudio, el análisis, la experiencia y la divina inspiración, durante semanas, meses, años o encarnaciones. Consciente o inconscientemente, podemos ampliarlos, modificarlos, perfeccionarlos y hacer más maravillosos a esos ideales que creemos que son infinitos, supremos.
Los ideales que tenemos pueden pertenecer también a un número infinito de cosas, de estados, experiencias, sonidos, visiones, sensaciones, etc. En la música, nuestro ideal consciente oinconsciente puede ser cierto grupo o acorde de notas, un compás o dos, un trozo, o un aria completa. En el arte, nuestro ideal puede ser cierta combinación de colores o cierto color en sus diversos matices, o ciertas líneas y curvas encierta yuxtaposición. En el carácter, nuestro ideal puede ser el que contenga ciertos rasgos, hábitos, maneras y cualidades bien desarrolladas, mientras carece de otras. En la belleza de un rostro, de una figura, nuestro ideal puede tener ciertas facciones, cierto color de piel, ciertos ojos y cabello, altura, peso, gracia, etc.
Es cuando entramos en contacto con uno de nuestros ideales, o cuando tenemos consciencia de él, que tenemos la comprensión de lo que es nuestro ideal, y esta comprensión incita o estimula la emoción que llamamos AMOR y esa emoción se dirige hacia ese ideal y así decimos que lo amamos. El amor de un hombre por una mujer se debe a su comprensión consciente de ciertos ideales que están en ella o en torno a ella, y él la ama nopor ella misma sino por aquellas cosas que están en ella o en torno a ella, que son las que él ama.
El deseo de alcanzarla se debe al deseo de alcanzar, de tener siempre acceso a la comprensión, a la representación de los ideales de él. El crecimiento del amor de un hombre por una mujer depende igualmente de una comprensión continua o nueva de ciertos ideales, o del descubrimiento de nuevos ideales en ella o en torno a ella. Inversamente, el debilitamiento del amor entre un hombre y una mujer está en proporción con ciertos ideales, presentes en un tiempo, y luego eliminados o modificados.
Y así, ahí está nuestro amor a Dios y a la humanidad, y por encima de todo, el amor de Dios por nosotros. "En el principio era el Verbo y el Verbo estaba conDios y el Verbo era Dios".
Eli